jueves, 20 de agosto de 2009

Un beso de cine

El maquinista de la General (The General), 1926. Dir.: Clyde Bruckman y Buster Keaton.
No puedo evitar recordar este cuando pienso cuales son los que más me gustan. Es un beso cómico lo que no significa que no sea romántico. Es un beso rápido lo que no significa que no sea importante. Y es un beso precedido de violencia pero de la divertida.
No encuentro otro que me guste tanto. Tengo más pero este es sin duda el que me viene a la mente cuando se habla de este tema.
Buster Keaton besa a su novia tras rescatarla del ejército unionista en la guerra civil americana. Huyen en la locomotora (la General) que le robaron al comienzo de la película. Son perseguidos por los militares también en tren. Intentando que la máquina marche más deprisa y para evitar que la chica se ponga a hacer cosas tan inútiles en ese momento como barrer la cabina, Keaton le explica que lo que debe hacer es alimentar la caldera con madera. Ni corta ni perezosa, coge.. ¡un palito! y lo mete al fuego. El chico atónito se levanta del asiento de conductor, coge una pequeña astilla y se la da para que también la queme. Ella sin ver el sarcasmo en la acción de su novio, lo hace de manera eficiente. Desesperado por la situación y la incapacidad de ella, la agarra por el cuello, zarandeándola (a lo Homer con Bart pero con cariño) durante unos segundos para darle un pequeño pico y subirse de un salto al asiento del conductor. Traspuesta por los meneos recibidos y el beso que la pilla completamente desprevenida, mira con cariño a Buster Keaton.
El perfecto momento cómico y sentimental. Difícil se repita en cualquier otra película.

Etiquetas